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martes, 12 de mayo de 2009

Poemas publicados en AINDA, Brasil 1978

DESPUÉS DE LA PARTIDA


Los días cambian de nombre
frente a la permanencia de las estaciones.
Una calle cualquiera recoge mis afectos,
el lenguaje nuevo
no conoce mis urgencias.
Una historia empieza en cualquier momento y
los recuerdos inmovilizan el presente.
La ciudad distante se achica,
las horas complican las imágenes y
la lluvia golpea otros techos sin marco preciso.
Tu sombra sin diálogo
Buenos Aires,
es todo el tiempo y la familia perdida.
La vida
elige su propia taumaturgia:
girar o avanzar,
plantarse ante sí mismo o mover los pies,
comenzar sin retoques, perder el miedo
y poder hablar hasta el final.

Ana Fernández (Río 1978)


HUELLAS

Los días apretados
de ternuras que se agreden,
dibujan nuestros cuerpos.
Algunos parten...,
otros llegan...
Estamos defendiendo la vida
y grita de amor la ciudad desesperada
que ha trascendido la muerte.
Ahora estamos
midiendo el gesto
sondeando el propio abismo.
La hondura del silencio
agudiza el miedo a la hora de partir,
el Galeao se pierde en el horizonte y
vamos cruelmente hacia la vida;
la vida
que los compañeros marcaron con su muerte.

Ana Fernández (Río 1978)



CAE Y CRUJE

El silencio
se aglomera en mi pecho
desordenando la vida.
Resoluciones angustiantes
tuercen los días.
El amor tiene la violencia de la muerte,
bendición o angustia;
un misterio que no sabemos explicar.
Ternuras y asperezas
nos reconocemos y pasamos
con marcas y destinos irrecuperables.
No será leve el camino,
incorporado al territorio de los sueños,
habrá un sitio
y el largo camino que espera.

Ana Fernández (Río 1987)

sábado, 9 de mayo de 2009

"La vida de golpe", dos poemas

El segundo poema fue escrito en 1965 en homenaje al poeta Marcos Ana. En 2009 fue incorporado al blogs de Marcos Ana.


EN CIERTO MODO ES ALGO QUE HAY EN MI

a R. V

Si duda,
nuevamente me hablas entre paréntesis
y creo que es un círculo inútil
si nadie lava el rincón del pasillo.
Y más aún
me resulta extraña la estrecha calle de tus sueños,
porque te veo enfrente
y estamos embarrados y la solidaridad lo complica todo
y por las dudas uno empieza a ser cauteloso.
Habíamos encontrado el fuego,
pero seguimos caminando doblados sobre nosotros mismos
como los seres deformados de las estampas célticas.
Ahora que te pregunto por el tiempo
comprendo simplemente tu ausencia;
por el momento,
como si alguien hiciera zumbar una botella en mis oídos,
sigo salvajemente a mi corazón.
No hay cuidado:
he hablado de lo tuyo y de lo mío,
al mismo tiempo,
me ha intrigado saber tu nombre,
pero ya no tiene importancia.

Ana Vásquez



UN ROSTRO EN LAS BALANZAS DEL SILENCIO

“Nada es más hermoso como un pueblo en pie”. Marcos Ana


Un hombre camina por el mundo.
Tiene los ojos limpios de buscar la luz
de un cielo entre paredes,
las manos juntas como dos ciudades
y una voz afiebrada
larga como el cemento antiguo de la vida.
Su casa es un poema donde vivimos todos,
sus letras calientan las piedras de la cárcel,
sus verdades golpean,
tienen comodidad en otros pechos.
Un hombre entero pasa,
se acuerda de la tarde aquella cuando el sol estaba solo
y así pudo entregarse lujurioso
al aire y al amor de todos
por el poder de una palabra.

Ana Vásquez